27 ago. 2013

Tamara Suju Roa: ¡No nos callarán!

    
   Tal vez por estar gozando de las vacaciones escolares y de querer alejarse de los problemas cotidianos que día a día agobian a los venezolanos, lo que ha sucedido estos últimos días con los medios de comunicación e información como el diario El Nacional, 6to Poder y las consecuencias de la venta de Globovisión a un grupo de poder vinculado al gobierno nacional, no ha tenido el impacto que en días normales hubiera tenido en la gente.
 
Opinar y protestar se ha ido convirtiendo, poco a poco, en un delito. Recuerdan ustedes cuando el General (R) Francisco Usón fue juzgado y encarcelado por explicar a la audiencia como funcionaba un lanzallamas? Recuerdan como fue acusado y multado el humorista venezolano Laureano Márquez y el diario TalCual por haber nombrado a la hija de Chávez en un artículo? ¿Recuerdan el cierre de RCTV, la confiscación de sus equipos y las treinta y pico emisoras de Radio? Se acuerdan ustedes de los periodistas, redactores y empleados que poco a poco han sido despedidos u obligados a renunciar, como Napoleón Bravo y Martha Colomina?
 
Los años en el poder del fallecido presidente Chávez fueron aciagos para la libertad de expresión porque el gobierno pretendio intimidar a los medios a través de amenazas, procedimientos administrativos, multas, leyes y decretos que a todas luces violaban la Constitución Nacional (en lo que respecta a este derecho y al derecho a estar informado). Ahora bien, en el corto periodo de Nicolás en la silla de Miraflores, pasó lo que ni el propio Chávez se atrevió a ordenar: el desmantelamiento de Globovisión y el acoso que se ha implantado contra periodistas anclas, como Nelson Bocaranda, Kiko Bautista, Nitu Perez Osuna y Leopoldo Castillo.
 
Los programas de opinión y denuncia en la Televisión prácticamente han desaparecido y son pocas ya las emisoras de radio que conservan a periodistas independientes que no se dejan amordazar. La desaparición de Aló Ciudadano, Buenas Noches, El Radar de los Barrios, Tocando Fondo, Grado 33, entre otros, de las pantallas de Globovisión, son la clausura de los pocos espacios que usted tenía en TV para reclamar y exigir sus derechos y tambien denunciar su violación.
 
Poco a poco, la asfixia aplicada contra la libertad de expresión ha hecho efecto. Hoy, ya no existe un canal de TV que se atreva a sacar al aire una denuncia en vivo, o una protesta. Hoy, ya usted estimado lector, no se enterará en el momento de los hechos, de una detención arbitraria, de una situación en la que se estén vulnerando los Derechos Humanos de los ciudadanos, o de alguna denuncia, suceso o protesta que no sea convenientemente “editada”. Yo le pregunto, ¿sabe usted lo que eso significa? ¿Sabrá el ciudadano de a pie lo que eso significa?
 
El régimen está logrando su objetivo, que no es otro que silenciar la protesta y la denuncia. En el peor de los escenarios, dentro de poco, si seguimos así, sólo sabremos comunicacionalmente lo que los que nos mandan quieran que se sepa. ¿A qué se parece esto que les estoy describiendo? Se imaginan ustedes a todas las televisoras y radios convertidas en una VTV continúa? Así viven los cubanos desde hace 60 años, con una sola realidad que es la que el régimen castrista les permite ver.
 
Claro, esto sólo sucederá si nosotros lo permitimos. La organización de la sociedad civil en la exigencia de sus derechos y el cumplimiento de los deberes debe ser ahora más que nunca nuestro principal objetivo como ciudadanos. Muchos dirán que estoy siendo exagerada! Pero hasta el 2007 nunca pensamos que nos quedaríamos sin RCTV y hasta esta semana, no creíamos que nos quedaríamos sin el canal de noticias Globovisión y su forma profesional, dinámica y abierta de dar la información.
 
Ustedes se acuerdan de aquello que decíamos tanto en el 2003-2004 ” no vale, yo no creo…” Pues ahora ya queda poco por pasar que nos asombre. Si yo pensara que nuestro querido país, Venezuela y su gente, no valen la pena, ni siquiera estaría escribiendo esta columna. VENEZUELA SOMOS TODOS estimados amigos. ¡Los amarillos, los azules y los rojos! Los blancos y los negros, los mestizos y los pardos, los pobres y los menos pobres, los marxistas, los socialdemócratas, los comunistas, los del centro, los de izquierda, los de derecha, los de, en fin, ….todos los venezolanos!
 
No permitamos que nos roben nuestras libertades. No permita que le roben sus derechos. El escritor alemán Bertolt Brecht escribió las siguientes palabras: “Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida, esos son los imprescindibles”. Pongámonos como meta convertirnos en “imprescindibles” y luchemos pacifica y democraticamente por rescatar el Estado de Derecho y la gobernabilidad democrática en nuestro país.
 
La Patilla