30 may. 2014

“Presos conviven con ratas en los calabozos policiales”



Víctor Escalona.- Los testimonios de varios familiares de personas que están detenidas en los calabozos de las policías del Distrito Capital son mucho más alarmantes de los que conoció Últimas Noticias cuando consultó a jefes policiales y fuentes no oficiales sobre la situación de hacinamiento que se vive en estas celdas. Convivir con ratas y ratones, hacer necesidades fisiológicas en los mismos recipientes en los que comen y dormir parados son algunas de las irregularidades que confiaron varios de los consultados.

La señora Alida solo dio su nombre por temor a que su familiar sea víctima de alguna represalia. Su hijo está en los calabozos de la Policía de Sucre y, aunque confió que los funcionarios no lo han tratado mal durante los dos meses que lleva detenido, manifestó que es mejor prevenir. “Los presos conviven con ratas en los calabozos policiales. La insalubridad es total. No es culpa de la policía sino de quien otorga los traslados, porque casi todos los detenidos tienen su cupo asignado, pero no hay espacio en las cárceles”, aseguró la familiar. 

La señora explicó que en Polisucre existen las celdas A, B, C y D y además hay un espacio un poco más decente para las mujeres y los menores de edad. “La capacidad es de 16 detenido por celda, pero desde febrero hay hasta 60 hombres en un solo calabozo, eso no puede ser. La hora del desayuno es a las 9, pero lo entregan después de las 10; el almuerzo lo traemos a las 12 y ellos vienen comiendo de 2 a 3 de la tarde. La cena es peor porque debe ser a las 6, pero los detenidos nos dicen que se la entregan a las 8”, explicó.

Daniel Garcés también tiene a su hijo preso en Polisucre y, según confirmó, “las ratas pasean por los calabozos y se topan con los detenidos porque ya no hay espacio ni para ellos ni para ellas (las ratas). Hay ratones que crecen y a veces se ven obligados a matarlos porque cada vez contraen más enfermedades”, denunció.

Garcés explicó que constantemente tienen que llevarles medicinas a sus familiares porque están enfermos del estómago. El entrevistado explicó que cuando un preso se enferma es trasladado a un Centro de Diagnóstico Integral (CDI) cercano y allí le indican lo que debe tomar. Señaló que las medicinas las entregan en Administración y un personal policial se encarga de entregarlas cuando corresponde. Aseguró que no las dejan en poder de los presos para evitar que se droguen. 

Pedro Solís, quien tiene a su hermano desde hace cuatro meses en la sede policial, dijo que un día le lleva la comida en un envase y al siguiente vuelve para retirar la vianda, pero con excrementos porque a veces los presos no tienen oportunidad de ir para el baño y usan el envase como poceta.


En el suelo o parados

Los familiares de dos detenidos que permanecen en las celdas de Policaracas dijeron que la noche es el peor momento para ellos, porque tienen que dormir en el suelo y apenas usan una sábana o cartón para intentar protegerse del frío.

En otros casos duermen parados, cuando llegan nuevos, y los familiares no saben cuál es la situación de estas celdas. Carmen López manifestó que debido al poco espacio con el que cuentan estos hombres, a veces se turnan para que un grupo se acueste en el suelo. “Algunos duermen sentados y cuando vamos a visitarlos nos dicen que no soportan los dolores en la columna.

Les llevamos una cobija por si hay frío, pero la usan como almohada porque el calor no se aguanta. No es que la cárcel sea un paraíso, pero si van a condenarlos que sea en sitios donde puedan dormir acostados, en camas con colchones y además tengan tiempo para salir a un patio y recibir luz”, clamó la familiar.

Más quejas

Cigarros. Los presos no pueden fumar, por lo que a los familiares no les permiten llevar cigarros. Sin embargo, denunciaron que algunos policías los venden por unidad y casi al costo de una caja.

15 minutos. Reclamaron que en algunas policías les dan 15 minutos a los presos para que se bañen. Aseguraron que son hasta 50 hombres metidos en un pequeño sitio para hacerse el aseo diario. Algunos se bañan una vez a la semana.

Agua potable. Cada detenido tiene su propia agua porque nadie le garantiza agua tratada para el consumo humano. El promedio es de dos litros diarios por hombre y a veces hay que compartir el líquido.

Ropa. El aprehendido no tiene mucha ropa consigo, en algunas policías les permiten una muda, además de lo que tienen puesto. En ocasiones los familiares tienen que desechar pantalones y ropa interior.



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