20 nov. 2014

Hermana de Danilo Anderson: “Asesino está entre quienes cargaron la urna”

Un asesinato con una escena del crimen, evidencias que consti­tuyeron elementos de la investiga­ción y testimonios claves dentro del expediente que no se tomaron en cuenta han marcado la muerte de Danilo Bal­tasar Anderson. A las 9:35 de la noche del 18 de noviembre de 2004, dos detona­ciones alarmaron a los vecinos de la avenida Las Ciencias de Los Cha­guaramos. Minutos después se en­terarían por los medios de comu­nicación de que el Fiscal IV Am­biental con competencia nacional, Danilo Anderson, había sido víctima de un atentado.
Horas antes al hecho, Anderson se encontraba en el Instituto Uni­versitario de la Policía Científica (IUPOL) donde estaba cursando un postgrado, cuando habría reci­bido unas llamadas amenazantes a su teléfono móvil. En la Toyota Autana amarilla, de su propiedad, detonó un explosivo colocado a la altura del asiento del conductor. Instantes después explotaba el tanque de gasolina.
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La muerte del ex Fiscal fue ins­tantánea. De acuerdo al análisis fo­rense, no se hallaron restos de ce­nizas en el paladar, la tráquea y los pulmones, lo que reveló que An­derson no respiró durante el mo­mento de la combustión. Esparcidos por el lugar queda­ron algunos objetos de la víctima, reconocidos por sus familiares: Dos celulares, una pistola Glock 9 milímetros, proyectiles del mismo calibre, una agenda electrónica, un anillo, una cadena de oro y la foto de una mujer.

Tras una investigación que des­pertó sospechas, dudas y silencios, tres personas fueron detenidas en extrañas circunstancias, acusadas luego de perpetrar el crimen. La Fiscalía imputó a unos supuestos autores intelectua­les, sobre la base de la declaración de un testigo: Giovanni Vásquez de Armas, quien sería conocido como “el testigo estrella” de la investiga­ción. Meses después, éste anuncia­ría al país que nunca participó en las supuestas reuniones donde se habría planificado el atentado con­tra el fiscal. Cabe destacar que su primera declaración fue el funda­mento para las diferentes imputa­ciones a los “culpables materiales e intelectuales”.
“El testigo estrella” del entonces fiscal Isaías Rodríguez señaló en su declaración del 8 de abril de 2008 que el también ex fiscal Gilberto Landaeta le había señalado que el ex vicepresidente y ex ministro de la Defensa, José Vicente Rangel presuntamente habría “mandado a matar” a Danilo Anderson por és­te haberlo amenazado de sacar a la luz pública la supuesta red de ex­torsión en la que el ministro parti­cipaba. La confesión atribuida a Landaeta habría sido producto de un ataque de “rabia” por su desti­tución en el Ministerio Público.
Giovanny Vásquez lo señala co­mo autor intelectual. “Landaeta me dijo que José Vicente lo mandó a matar” refiriéndose a Danilo An­derson. Desde entonces, se ha creado una matriz de opinión don­de se señala la supuesta vincula­ción directa de José Vicente Rangel en el atentado que sufriría el fiscal, quien investigaba grandes casos contra dirigentes políticos, oposi­tores y oficialistas.

Su hermana Marisela Anderson asegura que asesinos cargaron su urna:

Criada en la parroquia La Vega, callejón José Félix Ribas, casa nú­mero 85, la hermana del fiscal Da­nilo Baltasar Anderson, describe a su hermano como “una buena per­sona”. Criado por su madre, en un ambiente humilde, Danilo era amante del deporte y la naturaleza, lo que posteriormente le llevó a convertirse en fiscal ambiental con competencia nacional. A pesar de la muerte de su madre, antes de convertirse en abogado, fue conse­cuente con sus estudios, y gracias a su hermana pudo graduarse. Ella lo define como “un buen amigo y hermano”.
La llegada de Danilo Anderson a la palestra pública ocurre du­rante los hechos de abril de 2002, cuando llega en persona a Vene­zolana de Televisión, canal 8, dis­puesto a retomar el control de las instalaciones de la planta televi­siva, luego de su cierre, como ga­rante de los derechos de quienes se encontraban laborando en el canal.
Luego le asignan casos como el decreto de Carmona, cuando fir­maron muchos políticos oposito­res al gobierno de Hugo Chávez, que reconocían a Pedro Carmona Estanga como Presidente de la Re­pública el 11 de abril de 2012. Por otra parte, Anderson tam­bién estaba realizando investiga­ciones contra Freddy Bernal, los pistoleros de Puente Llaguno y otros políticos oficialistas.
Marisela Anderson relata que luego del asesinato de su hermano, en las ceremonias post-mortem, las personas que el fiscal estaba in­vestigando fueron quienes carga­ron la urna. “No sé por qué estaban allí, seguramente era para asegu­rarse de que realmente Danilo Baltasar Anderson estaba muerto, y uno de ellos era José Vicente Ran­gel, el entonces vicepresidente de la República”.
Desde el principio de los he­chos, relata Marisela Anderson, siempre escuchó que José Vicente Rangel estaría involucrado en la muerte de su hermano, “tanto así, que me causa mucha sospecha, que a los 15 minutos de la explo­sión, ya el vicepresidente de la Re­pública se encontraba en el lugar, casi llegó primero que la policía científica. José Vicente está detrás de los banqueros que mi hermano quería meter presos por hechos de corrupción. Nadie me quita de la cabeza esa hipótesis”.
La familia Anderson no recibió apoyo de ningún funcionario del gobierno venezolano, salvo “la vi­ce-fiscal, quien en reuniones había prometido actuar para esclarecer ese hecho, pero hasta ahora, no ha sucedido”. Resalta que la única vez que vieron al presidente Hugo Chávez fue en la sede de la Fiscalía, donde “nos saludó y preguntó que si éramos de Carapita, donde se habría criado el fiscal, a lo cual con­testamos, que era en La Vega don­de realmente había nacido y se ha­bía criado Danilo”.
Destaca que un inspector del CICPC, de apellido Cuella, fue la única persona con quien se en­trevistó, y la conclusión a la que llegó fue “detrás de este atentado hay mucha gente pesada del en­torno del fiscal”, relata Marisela Anderson.
“Esa noche, los escoltas que tenía asignado mi hermano, no se encontraban con él. También, cuentan las versiones que en to­do el recorrido que realizó Dani­lo, hasta el lugar de la explosión, habría pasado por alrededor de cinco puntos de la DISIP quie­nes se encontraban monito­reando la zona”.
La muerte del ex fiscal Danilo Anderson trajo como conse­cuencia la división de la familia Anderson por razones políticas. Entre los deudores del fiscal, se tildaron unos como otros “zamu­ros”, ya que el fallecido contaba con bienes, más no con un here­dero directo. Parte de la familia Anderson consideró como un “circo mon­tado desde las altas esferas del poder, lo relacionado con la muerte del ex fiscal, dando pie a diferentes interrogantes, que en la actualidad siguen sin respues­tas”.
A pesar de las consecuencias que podría conllevar la siguiente afirmación, Marisela Anderson señala que si tuviera frente a fren­te al ex vicepresidente de la Re­pública, José Vicente Rangel, lo calificaría como “asesino” pues nadie le quita “que él haya sido el autor intelectual de este hecho. José Vicente ha sido un oportu­nista que se ha llenado de todos los gobiernos” afirmó.
Parte de la familia Anderson, no espera nada de la Fiscalía Ge­neral de la República, sólo pue­den señalar que creen en la justi­cia divina y que más temprano que tarde se brindará justicia a este polémico caso, que siete años después aún se encuentra sin resolver.
Sin rencor, Marisela Ander­son, intenta llevar una vida nor­mal, no desea que ninguno de los responsables de la muerte de su hermano sea castigado de la mis­ma forma en que él murió. Cree que cuando trascienda esta “bar­barie de gobierno, impunidad y anarquía que vive el país” encon­trará respuestas ante nuevas au­toridades en el poder.


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