8 dic. 2014

“Eso fue una masacre”


Carlos Nieto Palma no duda de que en Uribana se cometió una masacre y que buscan ahora echarle los 42 muertos solamente al exdirector del penal. El coordinador de la ONG Una Ventana a la libertad no entiende cómo “después del reiterado fracaso” en su gestión, la ministra Varela no haya sido removida. Asegura que el cuento de la ingesta con fármacos no lo cree nadie, porque “sencillamente, en los penales no hay farmacias sino despensas desmanteladas”
–El cuento de Uribana parece tener patas cortas. Mucha gente desconfía de la versión de que los reos asaltaron la farmacia para suicidarse. ¿Cuál es su versión de esos hechos?
–Ya muchas madres han declarado a los medios de comunicación y han explicado que a los reclusos les dieron jugo o una sopa con  líquidos o pastillas que los envenenó. Ellos, pueden tener reyertas o grandes peleas, pero suicidarse, eso nunca lo hace un preso. La situación es que estaban protestando porque venían siendo torturados. Denunciaban los malos tratos que les inflingía el director de la cárcel y es en ese momento cuando les dan una sopa, quizás con un veneno que hasta ahora las autoridades no han determinado su contenido. Cuando uno oye al diputado William Ojeda decir que los presos abrieron la farmacia entiende que hay interés en esconder lo que pasó. Primero hay que decirle a Ojeda que en las cárceles no hay farmacias, tal vez exista una simple despensa pero casi siempre sin fármacos.
–Entonces, no cree en la explicación de que mezclaron acetaminofén con antihipertensivos y se intoxicaron.
–Para este asunto yo hablé ahora con unos médicos quienes me aseguran que un coctel de ese tipo no mata a nadie. Eso según los médicos. Lo único que le puede suceder a una persona es agarrar  una nota, es como estar drogado, pero de ahí a morirse es como imposible. Por eso lo digo contundente: los presos de Uribana no murieron intoxicados sino porque los mataron con veneno. Estoy averiguando qué utilizaron, pero de acuerdo con los especialistas, nadie se muere con esos medicamentos. Y te repito, en ninguna de las 32 cárceles del país existe una farmacia, sino despensas por cierto mal surtidas. Así que eso es una gran mentira.
–El diputado William Ojeda afirma que fue un autoenvenenamiento…
–Sí. Ese señor habló de una pastilla, que los reos se habían envenenado, sin mostrar pruebas y uno se molesta mucho porque él fue uno de los que redactaron la Constitución y conoce el artículo 272 que reafirma que se deben respetar los derechos humanos de los presos.  Yo tengo el testimonio de un padre cuyo hijo estuvo tres días con esos síntomas y no lo llevaban al hospital, hasta que murió. Es ahí a donde yo quiero ir. Por eso digo que los mataron. He investigado y solo se sabe de un caso similar de aquella secta de Guyana que se suicidaron y fue verificado. Aquí quieren que traguemos unas declaraciones mentirosas. Y el caso de la ministra Varela es patético, porque se escondió toda la semana, sacó un comunicado en donde decían que no había pasado absolutamente nada, para luego salir a repetir lo de Ojeda: que los presos se envenenaron y eso no se lo cree nadie. Nosotros investigamos, atamos cabos, hablamos con familiares de los fallecidos, con médicos y con presos que nos aseguran que les echaron el veneno en la sopa o jugo. Es posible que le hayan echado raticida, pero todavía no hemos podido comprobarlo.
–Se supone que Uribana forma parte del plan piloto del Ministerio para Asuntos Penitenciarios con el fin de humanizar las prisiones. ¿Este proyecto se limitó a ponerle uniforme amarillo a los presos y nada más?
–Cierto. Ahí nunca hubo una cárcel modelo. Pero, además, cometen el error de nombrar a Julio César Pérez como director, que lo único que hacía como cabo de presos era andaba con un palo en la mano, como en los tiempos de Gómez, e incluso ingresaba al anexo femenino y les daba golpes a a las mujeres. Eso lo sabe desde hace tiempo la ministra Varela. Si ese señor lo metieron preso, han debido meter presa también a Iris Varela.
–¿No hubo entonces ningún plan de humanización?
–Bueno, si admitimos como humanización darles peinillazos a los presos, dejarlos desnudos por horas en la cancha bajo el sol del mediodía. Esa actitud fue la que generó la protesta. Un plan de humanización consiste en ponerlos a estudiar, enseñarles a tocar un instrumento musical, hacer deportes o, como hacían antes, crear un grupo de teatro. No es que antes era mejor, pero anteriormente los gobiernos se dejaban asesorar con expertos como el fallecido Gómez Grillo. La ministra se reunió una sola vez con Gómez Grillo, lo escuchó y no lo quiso consultar más, porque el doctor Gómez Grillo hasta creó un Centro de Estudios para la reeducación de los presos.
–¿Será que el director de Uribana se ajustaba más al perfil de la ministra?
–Era el niño mimado de Iris Varela, porque le garantizaba el “orden”, no importa que fuera a machetazo limpio. Que te pasees con un rolo y golpees  a una mujer presa, independientemente de lo que haya hecho, es un hecho insólito. Pues bien, este señor lo hacía. Sus actos eran avalados por la ministra. Ese plan de humanización o Plan Cayapa se limitó a llevar presos de una cárcel a otra. Primero trasladaron 400 reclusos a otras cárceles, después 400 más a Tocorón y a la Penitenciaria General y como un dato, la Penitenciaría General de Venezuela tiene capacidad para 600 reclusos y hay en la actualidad 12.000 reclusos. Ahí podría estallar el próximo conflicto con su respuesta represiva.
–¿Cuál es la razón de esos traslados?
–Una ocurrencia de la ministra de sacar de la cárcel a los presos que le estaban “boicoteando” su supuesto plan de humanización. Este irrespeto y violación de los derechos humanos del reo no trae sino protesta y rebeldía. Otro casito: ese director solo le daba una comida al día, y muchas veces la comida venía con gusanos. Ese director era un salvaje que trabajaba como si fuera la época de Gómez. Si a ese señor lo ponen preso, deberían meter presa a Iris Varela, quien fue que avaló todos estos desmanes.
–Preocupa que a esas cárceles que describe es a donde llevan a los estudiantes que protestaban, como el caso Baduel y Tirado.
–Esos son casos asombrosos, porque a los primeros que apresaron los llevaron a la cárcel de Coro, y a mi me llamaron de allá y me dijeron “Mire doctor, aquí llegaron como 15 estudiantes que estaban protestando en las calles”, y yo les pedí que por favor los protegieran. Y ese grupo, el del pran Oriente y su carro (el entorno que protege al pran) los atendieron bien, y cuando algunos los soltaron, me llamaron para darme las gracias, y me dijeron que el Oriente se portó como un caballero.
–Eso de los pranes controlando las cárceles no tiene arreglo…
–Mira, los pranes controlan las cárceles, en una suerte de autogobierno. No los defiendo ni justifico, pero entiendo que esa es su forma territorial de convivencia y de protección ante la agresión de la GN. Fíjate, la ministra Varela quería hacer de Uribana una cárcel modelo, pero bajo un esquema represivo, de modo que nombra director a ese cabo de presos con mente gomecista, con la idea de someter a los presos. Qué hace un pran que gobierna” una cárcel, llama a la autodefensa, a la protesta, al a denuncia.
–En lo que parece que no ha cambiado es el gobierno de pranes, como en el Marite, donde entran y salen; otros planifican secuestros desde su celda o dirigen bandas con policías activos. ¿Por qué hemos llegado tan lejos?
–Hemos llegado hasta ahí porque las cárceles se convirtieron en un gran negocio para el narcotraficante y para gobernantes corruptos, a quienes no les interesa solucionar nada y cuya única respuesta es: “déjalos, que se maten ellos mismos”. Meter una pistola en una cárcel cuesta 22 mil bolívares, una botella de ron, 5 mil, etc. La cárcel es un supermercado para muchos funcionarios del Estado, sean civiles o militares. Gómez Grillo lo decía muy claro: “Nuestras cárceles son un negocio a veces más productivo que Pdvsa, porque genera dinero en efectivo”.

–Y todo con una ministra que desconoce esa realidad…
–Yo no lo diría así. Toda la gente que tiene a su alrededor son sus amigos, muchos de ellos malandros de cuello blanco. ¿Acaso no se tomó una foto con el Conejo, el pran de Margarita? Que se puede esperar de esa gestión.

@elizaraujo Tal Cual Digital