22 mar. 2015

PARTIDOS, ASESINATOS Y PRESOS POLÍTICOS EN VENEZUELA ACTUAL

Cátedra Pío Tamayo
Centro de Estudios de Historia Actual
IIES / FACES / UCV

FORO


PARTIDOS, ASESINATOS Y PRESOS POLÍTICOS EN VENEZUELA ACTUAL

¿Ya estamos en el camino de borrar de nuestras memorias los asesinatos de Kluiberth Roa y Rodolfo González?


Ponentes
José Vicente Haro
Jackeline Sandoval
José Luis Tamayo
Familiares de los Presos Políticos

Moderador
Agustín Blanco Muñoz

Lunes, 23 de marzo del 2015
Sala E de la UCV / 2 PM



NECESARIO CONDENAR LA PRÁCTICA CRIMINAL
DE ESTA DICTADURA MILITAR-POLICIAL-CIVIL

El debate y la acción correspondiente es  un compromiso para todo aquel que asuma y mantenga una posición de enfrentamiento a esta dictadura militar-policial-civil que hoy ejerce su dominio sobre este expaís.

Y quien se ubique en esta perspectiva debe colocarse en la dirección que le permita condenar  la práctica criminal que se hizo evidente ayer y  que se reproduce o  mantiene hoy. Es el asesinato vigente aún como una de las prácticas utilizadas por el Estado represivo-delincuente para enfrentar, controlar o liquidar enemigos políticos que traspasan todos los límites de lo permitido.


Y en esta dirección es particularmente amplio el registro de la muerte política en esta Venezuela vista y tenida como independiente, republicana y soberana. Son  muchos los crímenes abiertos y escondidos. La lista va desde los supuestamente “ajusticiados por la causa patriota” hasta la muerte 8610, decretada por el régimen que formalmente preside Nicolás Maduro, a través del Ministro de la Defensa Vladimir Padrino López el 27/01/15.

En San Cristóbal, el 24/02/15 cae la primera víctima de esta medida para controlar con armas las manifestaciones de protesta. Es un   niño de 14 años, Kluiberth Roa, a quien se le dispara con balas a pesar de que ni siquiera formaba parte de los manifestantes. De inmediato las fuentes oficiales señalaron que “sobre el funcionario policial que le disparó al niño recaerá todo el peso de la ley”. El permanente discurso utilizado a la hora de los mismos asesinatos.

Muertes que, en estos tiempos 8610, se siguen registrando en nuestras cárceles, cada vez en un ambiente más  triste, doloroso y represivo, como lo evidencia el caso de Rodolfo González. Según las fuentes oficiales, se trata de otro suicidio. Pero en la realidad todo apunta hacia el caso del suicidado. Rodolfo González fue asesinado con la aplicación de mecanismos que no son nada nuevos en la maquinaria de terror de este Estado. Al menos esto lo mantendremos  hasta el momento en el cual las “autoridades competentes” demuestren lo contrario.

EL ASESINATO POLÍTICO HA ESTADO PRESENTE
A TRAVÉS DE TODA NUESTRA HISTORIA

Y esto nos lleva a recordar algunos casos del pasado asesino de este Estado ahora en “transición hacia el socialismo del siglo XXI”. En cuanto a las cárceles,  se ha colocado, por una parte, la “muerte común” y por la otra los “accidentes políticos”, sólo reconocidos como asesinatos cuando la fuerza del acto deja huellas imborrables como ocurre con Jorge Rodríguez, muerto en los calabozos de la Disip  en el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez, en julio de 1976, luego  de la aplicación de las más profundas torturas.

La primera versión  de la muerte expuesta por el ministro del interior Octavio Lepage fue impresionante: muerte repentina. La autopsia puso en claro que se trataba de un asesinato en el aparato de torturas del “gobierno democrático” de CAP.

DE LOS ASESINADOS POR GÓMEZ A LOS SUICIDADOS
POR LOS GOBIERNOS DE LA LLAMADA DEMOCRACIA

En tiempos de Juan Vicente Gómez se refirió la tortura y el asesinato político como mecanismos inscritos en la rutina policial. Y hubo casos que aún alarman. La muerte del poeta Alcides Losada se produce supuestamente a raíz de una enfermedad contagiosa ante la cual no se le prestó los auxilios necesarios. Hasta este punto la explicación tiene rasgos de admisible.

Pero cuando se señala que debido al tipo de mal que acabó con esta vida fue necesario desaparecer el cadáver de manera inmediata, surgen muchas interrogantes. Sus restos no fueron entregados a los familiares ni se les dio sepultura. Todo apunta a que fueron lanzados al mar. Su compañero de rutas poéticas, políticas y carcelarias Pío Tamayo dijo entonces que esta muerte le produjo el mayor desgarramiento que había recibido en su vida.

En la Cárcel Modelo muere el 27 de mayo de 1965 el dirigente del PCV Luís Emiro Arrieta y el 27 de marzo de 1967  en el Cuartel San Carlos el capitán Manuel Ponte Rodríguez. En estos casos hay un elemento común: no recibieron el auxilio necesario y oportuno.

Pero a la hora del fallecimiento de José Gregorio Rodríguez en mayo de 1962 en la Digepol, Los Chaguaramos, no se habla de enfermedad. Las fuentes oficiales en forma inmediata señalaron  que se había suicidado. Como un “suicidio involuntario” lo calificó Carlos Andrés Pérez. Todas las huellas dejaron claramente establecido que se trató de un suicidado. Otro asesinato carcelario.

DE FABRICIO OJEDA A RODOLFO GONZÁLEZ
EL MISMO ASESINATO

El 21 de junio de 1966 el gobierno de Raúl Leoni anuncia el suicido por ahorcamiento  del exdiputado de Unión Republicana Democrática y excomandante guerrillero de las FALN Fabricio Ojeda. A lo largo del período quedó establecido que el expresidente de la Junta Patriótica que actúa en el derrocamiento de Pérez Jiménez, fue suicidado. Como mínimo se creó el escenario de la presión-cerco psicológico  que pudo  llevarlo a una situación de desespero e irracionalidad que hiciera posible el  acto mortal. Un específico caso de suicidado-asesinado.

Y  al hablar de los suicidados en las cárceles es absolutamente inevitable recordar  el terrible proceso de Franklin Brito. Su protesta contentiva del reclamo de lo que consideró justo, fue cortada en forma represiva el 13/12/09 cuando en plena madrugada, una comisión policial se presenta a las afueras de la sede de la OEA, donde realizaba  huelga de hambre, y lo llevan a la fuerza al Hospital Militar.

Allí siguió FB su lucha. Ahora pedía su libertad en un hospital  convertido en cárcel para un hombre que se sabía no cedería en las exigencias de lo que consideraba justo. Pero para el régimen de Hugo Chávez era necesario apagar esta protestas porque el Estado revolucionario no podía ceder. Esta tragedia de Hospital por Cárcel terminó el 30/08/10 con la muerte de Brito.

Y la llamada revolución de Chávez se atrevió a secuestrar hasta la muerte a Franklin Brito porque tenía la convicción de que no se alzaría ningún movimiento político partidista a protestar  por la muerte ya decretada en su contra. Se sabía que la única solución para FB era devolverle lo que en justicia reclamaba pero el Estado de fuerza no podía sentar un precedente de este tipo. 

Por ello decide el secuestro-asesinato. Y ni siquiera al producirse la muerte de este luchador hubo manifestaciones organizadas de protesta. Sólo se levantaron voces aisladas. Por ello sostuvimos y sostenemos que todos matamos a Franklin Brito. Y esto es algo duro y trágico: la comunidad político-partidista, los medios de comunicación formaron parte de la complicidad que asesina a FB. También este silencio militó al lado de las balas criminales.

Y en esta dirección, en tiempos  socialistas del siglo XXI, se sigue  suicidando. Ahora es el momento de Rodolfo González, un hombre de 64 años a quien se le acusa de ser uno de los grandes promotores de las llamadas guarimbas del 2014. Nada se le pudo probar pero si se le mantuvo todo tipo de presión psicológica, una de las cuales y la más comentada, era la amenaza de trasladarlo a una de las tantas cárceles de alta peligrosidad.

NO ES MENOR LA TRAGEDIA DE LOS PRESOS POLÍTICOS

Y al lado de este trágico panorama está el de los presos políticos. Una situación que ha llegado a exhibir el máximo desprecio de la condición y de los tantas veces nombrados derechos humanos. El régimen, esta revolución dictatorial-militar-policial-civil ha entendido permanentemente que necesita la confrontación, enemigos que hagan el papel de agentes de la maldad y que por esa vía destaquen a sus contrarios los grandes actores del mayor de los bienestares, los llamados revolucionarios.

ESTA DICTADURA REVOLUCIONARIA HA PROFUNDIZADO
LA REPRESION Y LA PERSECUCION

Esto hace posible que se exacerbe y profundice la vocación represiva, la persecución. Es la respuesta a la práctica de unas oposiciones que no alcanzan a entender el cuadro actual de una política gubernamental dirigida a profundizar una dictadura, a pesar de mantener en alto la capa de una democracia electoralista, plenamente conformada y controlada para garantizar,  junto con la tarifa populista pro electoral,  la estabilidad y el propio curso de esta revolución.

EL MISMO SECUESTRO POLÍTICO APLICADO POR LOS REGÍMENES DE FUERZA

El aparato represivo, visto a partir de la persecución y los presos debe ser mantenido en alto. Y a esto hay que agregar los más despreciables vejámenes que se ponen a andar. Numerosos los señalamientos que pueden hacerse al respecto. Es la violación del tantas veces nombrado debido proceso y el retardo judicial.

Un año después de la detención del dirigente Leopoldo López de Voluntad Popular no hay acusación concreta. Antonio Ledezma, apresado hace ya un mes, seguramente lo harán transitar igual camino. Es el mismo secuestro político que ha sido aplicado en todos los regímenes de fuerza. Y se hace evidente que hoy habrá necesidad de registrar que el descaro, el abuso y la tortura psicológica logran un considerable desarrollo.

Desde el propio inicio de la detención de López, Nicolás Maduro lo señaló como responsable de los peores crímenes. Él como jefe de todos los poderes, tiene la potestad en materia penal de señalar las responsabilidades que quiera. Por ello ha calificado al líder de VP como “El Monstruo de Ramo Verde” y al Alcalde Ledezma como “El Vampiro”. Dos peligrosas especies de criminales que deben, tienen que ser condenadas.

Esta es una actuación  que, al menos en su forma, no fue asumida por los dictadores Juan Vicente Gómez o Marcos Pérez Jiménez. Esto evidencia claramente el nivel en el cual se encuentra la llamada administración de justicia en este expaís. Y dice a la vez también de la inexistente presencia, como entidades reales, en política-acción, de los partidos políticos opositores.

DE PRESOS POLÍTICOS A POLÍTICOS PRESOS

La situación es cada vez más preocupante. Hay un creciente clima de inseguridad en cuyo contexto se inscribe la situación carcelaria cuyo rasgo fundamental es la muerte permanente, impuesta a los presos comunes. Junto a ellos  se coloca a los detenidos por presuntos delitos contra la seguridad del Estado.

Y es que lo que se  calificó como presos políticos a lo largo del período llamado ‘democrático’, la revolución bolivariana lo cambió por políticos presos. Con ello quieren decir que son otros actores de delitos comunes. Es una manera de tratar de desjerarquizar a quienes se han ocupado de luchar por el logro del poder político.

Y es de allí de donde emana que Leopoldo López sea simplemente “El Monstruo de Ramo Verde” y Antonio Ledezma “El Vampiro de Ramo Verde”. Y allí deberán permanecer hasta que el régimen militar-policial-civil lo juzgue conveniente.

AQUÍ LA ÉLITE DE FUERZA-PODER LO PONE
Y DISPONE TODO

Y a estas alturas, por desgracia, se aprecia un  dominio total de la situación por parte del oficialismo. El  Estado de Derecho aquí es una referencia que corresponde a otros tiempos. Y la ausencia de instituciones es cada vez más sensible. La élite de fuerza-poder lo pone y dispone todo.

Y las oposiciones refieren en el paso de los días menos significación en el cuadro político, económico, social, militar e institucional. ¿Cuál será entonces el recorrido presente y futuro de esa institución que se llama asesinato político? ¿Quedará impune el crimen de un niño, Kluiberth Roa, víctima del Decreto 8610, ya materialmente olvidado? ¿Olvidaremos pronto a Rodolfo González, como ha ido quedando relegado al pasado el asesinato de Franklin Brito?

CÁRCEL PARA QUIEN NO SE PLIEGUE AL PENSAMIENTO Y ACCIÓN OFICIAL

¿Cuál será el futuro de los  presos políticos? ¿Seguirá el ejercicio de la persecución, la intimidación de la maquinaria estatal contra toda expresión abierta que manifieste disidencia con el pensamiento y posiciones oficialistas? ¿Habrá cada vez más cárcel para quien no se pliegue al pensamiento y acción oficial? ¿Y seguirá aquí la indolencia e indiferencia con respecto a los presos de este Estado delincuente?

¿QUIÉNES IMPULSARÁN NUEVAS POLÍTICAS?

¿Continuará la sentencia de que la preocupación por los asesinatos políticos y presos llega hasta los familiares, ONGs y personalidades que se ocupan del asunto? Y quien actúa de esta manera ¿estará capacitado y autorizado para impulsar y emprender nuevas formas de actuación en el campo político?