2 jun. 2015

Un paramédico estuvo en juicio de López para atender cualquier eventualidad

El Universal.- Más delgado, sus cercanos aseguran que ha perdido entre seis y siete kilos; caminando lento y sin su tradicional vozarrón. Así se mostró el encarcelado dirigente opositor Leopoldo López hoy en la continuación del juicio que se le sigue por los sucesos ocurridos tras la marcha del 12 de febrero de 2014. Al acto, al que no solo se impidió al acceso a la prensa sino también observadores de la Unión Europea y de la Embajada de Alemania, en esta ocasión asistieron funcionarios del Cuerpo de Bomberos, entre ellos un paramédico, para atender cualquier eventualidad que se pudiera presentar, pues el exalcalde de Chacao ya tiene más de ocho días en huelga de hambre.
“Leopoldo está muy delgado y débil, pero muy coherente”, aseguró su abogado Juan Carlos Gutiérrez, quien aclaró que su cliente no fue trasladado desde la cárcel militar de Ramo Verde (Los Teques) hasta el Palacio de Justicia de Caracas en ambulancia, como se había informado horas antes, sino que un vehículo de este tipo fue apostado en la sede judicial en previsión de cualquier situación.
El penalista informó que López tomó la palabra y que le explicó a la jueza 28 de Juicio de Caracas, Susana Barreiros, el motivo de su ayuno. “Estamos pretendiendo buscarle una solución a los presos políticos víctimas de una justicia decadente (…) Esta huelga de hambre es un método de lucha no violenta, con la finalidad de lograr la atención de muchas personas olvidadas y yo que tengo la posibilidad de alzar mi voz y de ser escuchado lo hago por esa 76 personas que están olvidadas”, afirmó, relató el abogado.
Gutiérrez informó que la jueza ordenó que en la próxima sesión, la cual fue fijada para el 10 de junio, que el dirigente opositor sea llevado de inmediato a la sala de audiencias y no a los calabozos, para evitar así una infección.
Pruebas de la celada
El penalista también informó que durante la sesión de hoy declararon cuatro vecinos de la plaza Parque Carabobo, los cuales acusaron a la policía y a la Guardia Nacional de permitir los daños a la sede del Ministerio Público y a las patrullas del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) realizados por un grupo de encapuchados; y luego detener a personas que nada tenían que ver con esos hechos.
“Una señora, que es abogada y que vive en la zona, relató como la policía detenía a personas que nada tenían que ver con la violencia. Contó como a ella misma la detuvieron en la residencias Parque Carabobo por proteger a unos muchachos a los que querían llevarse, pese a no tener nada que ver con los hechos. La tuvieron durante horas detenida y no la soltaron hasta que aceptó testificar contra los muchachos. Ella contó todo eso, así como los maltratos que los estudiantes recibieron”, afirmó Gutiérrez, para quien esto demuestra que lo ocurrido el 12 de febrero fue una celada.
“Matan a dos personas, dañan a la Fiscalía y así detienen a Leopoldo López y a un montón de estudiantes a los que torturaron y por eso hoy la gente teme protestar”, explicó.