27 oct. 2016

CARTA ABIERTA DE LOS FAMILIARES DE LOS PRESOS POLITICOS



Familiares acudieron a la Nunciatura Apostólica

A LA OPINIÓN PÚBLICA 

Ante los últimos acontecimientos ocurridos en el país, nosotros, familiares de presos políticos venezolanos, vemos la necesidad de fijar posición y alzar nuestra voz. Junto a nuestros familiares injustamente presos, hemos sido víctimas directas de este gobierno, de sus abusos y desmanes. Sin embargo, destacamos a un grupo, ya más de un centenar de mujeres y hombres valientes que han sido, sin lugar a dudas, los principales agraviados de estos desafueros, pues se les ha castigado solo por pensar diferente, con juicios viciados, en otros casos ni siquiera se ha respetado el debido proceso y se encuentran sencillamente secuestrados y en un limbo jurídico. 

Los presos políticos, fueron enviados a los más terribles centros de reclusión del país, con insalubres condiciones y plagados de todo tipo de enfermedades; han sido víctimas de hacinamiento, maltratos, hambre, atropellos, torturas físicas y psicológicas; de fuertes requisas, aislamientos y hasta el más pavoroso silencio de La Tumba. 


Ellos han recibido todo tipo de violaciones a los más elementales DDHH, comenzando por supuesto, por el de la libertad, el debido proceso y el más quebrantado por este régimen, el derecho a la salud. Muchos de nuestros presos políticos están enfermos y algunos de ellos se mueren lentamente, ante la mirada inerte de las autoridades competentes. Es por eso que no podemos permanecer callados ante esta crisis, en la que se plantean varias alternativas como la calle, el acompañamiento del Vaticano para un diálogo, etc. 

Queremos que sepa la comunidad nacional e internacional, que en las calles hemos estado desde hace más de 14 años y no las hemos abandonado; desde a Defensoría del Pueblo, la Fiscalía General, la Nunciatura Apostólica, la Conferencia Episcopal; desde las propias calles de nuestras ciudades hemos marchado con estudiantes, con el pueblo, con diferentes gremios, con distintos partidos políticos y en todas esas ocasiones hemos clamado en un solo grito, exigiendo ¡LIBERTAD! No es fácil superar el día a día para un ciudadano normal de este país, mucho menos lo puede ser para una familia que ha sido dividida, difamada y atropellada por este Gobierno. Pero eso si, jamás nos vamos a cansar de luchar y exigir Justicia. 

Somos mas de 100 familias que dignamente y con la frente en alto hemos llegado a muchísimos lugares de nuestra geografía y del mundo entero, buscando un concierto de voces que se unan a la nuestra para conseguir la libertad de nuestros familiares. Las calles son del pueblo, de allí no saldremos y solicitamos al Excelentísimo Nuncio Apostólico de Argentina: Emir Paúl Tscherrig, nos permita exponerle nuestra situación, entendiendo que Dios Todopoderoso, es el único que ha visto nuestro dolor y las lágrimas de nuestros hijos. 

Y por ellos, hoy con más fortaleza que nunca no pararemos de dar un paso al frente en la defensa de todos los Presos Políticos de Venezuela.