13 nov. 2016

Rostros de una disidencia tras barrotes

Manuel Yepez/El Impulso
Fajardo, Valádez y Villavicencio (s/f) aseguran que “el rostro de los presos políticos es el rostro de aquel que vive en su cuerpo y en su ser el peso cínico de la opresión histórica (…) es la imagen angular de nuestra realidad contradictoria (…) y (la síntesis) de nuestros retos modernos (para) transformar la condición humana, la ciudadanía y las estructuras sociales”. No obstante, para identificar el valor subyacente de esta tesis, es necesario aproximarse a las víctimas, encontrarse con ellas o con sus familiares, y sopesar de cerca la realidad que viven desde el momento de la detención.
Por esta razón -y ante la iniciativa de diálogo que se desarrolla hoy en Venezuela- los familiares de los presos políticos exigen una revisión objetiva de sus casos, “que el Gobierno nacional ceda ante los caprichos absurdos que han promovido las detenciones”, y que el Vaticano, por el protagonismo que ha asumido en este proceso de mediación, inste a la liberación inmediata de los 127 detenidos; de lo contrario, sugiere Linda Torres, esposa del imputado Jimmy Torres, “es difícil creer en ese proceso de diálogo, en las negociaciones y en la intervención de la iglesia”.
Para ella, al igual que para el resto de familiares consultados, “el Gobierno nacional no ha mostrado disposición ni buena voluntad, no ha sido cónsono con su discurso ni con sus acciones, y ha puesto en entredicho la liberación de los presos políticos”. Por ello, “el rol de la Iglesia debe ser fundamental, debe orientarse a la reconstrucción de la democracia venezolana, y debe velar porque la mesa de trabajo no se convierta en un monólogo”, así lo puntualiza Jacqueline Sandoval, esposa de Rolando Guevara.
Lo que prue ba que la nostalgia, la desesperanza y la frustración está haciendo mella en los familiares de estos presos. Ninguno, por su realidad cotidiana, por la transformación que han tenido sus vidas y por la falta de justicia que ha permeado en torno a sus dolientes, cree que el Gobierno vaya a fijar sus ojos en los presos políticos, que les vaya a devolver la tranquilidad y les vaya a permitir una salida justa.
Por esta razón, y fieles a la idea de que “la esperanza es lo último que se pierde”, Carlos Guerra, defensor de derechos humanos, abogado y coordinador nacional de activismos en el Centro de Justicia y Paz (Cepaz), invitó, no solo a los familiares de los presos políticos, también a todos los venezolanos que han visto debilitada sus esperanzas, a confiar en las opciones que se propongan para resolver los problemas del país.
“Lo importante -enfatizó- es que los venezolanos entiendan que esta reconstrucción nacional no solo involucra a los políticos; al contrario, todos y cada uno de nosotros, en el ejercicio pleno de nuestra ciudadanía, estamos llamados a trabajar para que esto sea posible”.
En otras palabras, “la invitación que hago es para que la sociedad se organice cada vez más, para que exija sus derechos, para que denuncie cualquier situación que atente contra la dignidad de las personas, y para que agoten todas las instancias nacionales (‘sin importar la evidente parcialización en los poderes’) pues, como bien establece el derecho, para acceder a las instancias internacionales es necesario el agotamiento de la vía interna”.
María Elena Uzcátegui: Sacrificio en vano
“Nosotros los presos políticos somos inocentes. Nuestro único delito ha sido, y seguirá siendo, pensar diferente. Empero, cuando nos llevan a la cárcel, cuando nos detienen, no hay diferencias; allí nos tratan igual que a los delincuentes comunes, con las mismas humillaciones, con los mismos improperios y las mismas torturas (…) por eso en mi vida, en la vida de María Elena Uzcátegui, habrá un antes y un después de estar presa (…) esto es algo que una nunca se imagina, es lo peor que nos puede pasar como seres humanos, es un castigo injusto simplemente por no estar con ellos (con el Gobierno)… A mí me sacaron presa de aquí, de mi casa, el 12 de septiembre del 2014 por exigir mis derechos, por soñar con una Venezuela distinta y apoyar a los jóvenes que luchan por ella (…) viví cosas que aún no puedo contar porque duelen y son horrendas (…) duré 3 meses en Uribana y, finalmente, porque me vi afectada con problemas de bronconeumonía, diarrea sangrante, arritmia cardiaca y otra cantidad de cosas que me llevaron a pesar 38 kilos, logré una medida humanitaria que me otorgó este arresto domiciliario (…) los cargos que me imputaron fueron: daño al patrimonio de la nación, robo y hurto agravado, agavillamiento, delinquir con adolescentes, posesión de explosivos e instigación al odio (…) actualmente estoy esperando un juicio en el que podrían sentenciarme por 8 años (…) y, si te soy sincera, pienso que este sacrifico, y el sacrificio que hemos hecho todos los presos políticos de la Nación, no lo merecen gran parte de los venezolanos… ¿Por qué? Porque esta lucha es de todos, pero no todos están dispuestos a afrontarla”.
Cap. Andrés R. Thomson M.: Sueños truncados
“Durante el año 2014, el Gobierno nacional popularizó un supuesto golpe de Estado denominado ‘golpe azul’; ahí, en esa causa, se encuentra involucrado mi hermano con un total de 9 militares más (…) la detención -viciada e irregular como la de todos los presos políticos que tiene el país- se llevó a cabo en La Carlota luego de que fuera citado para una reunión con el comandante general de la aviación; lo que sucede, es que la reunión terminó siendo una emboscada para capturar a mi hermano y condenarlo a 8 años y 7 meses de cárcel por delitos que él no cometió (…) actualmente se encuentra recluido en el Internado Judicial de Monagas (La Pica), donde hay problemas de alimentación y no nos permiten llevarle suficiente comida, donde las condiciones de vida no son favorables y donde no tienen oportunidad para la recreación y el esparcimiento (…) esto es algo que ni él ni nosotros nos hubiésemos imaginado (…) cuando lo detuvieron estaba recién casado y esto le truncó parte de su vida y de su carrera (…) lo peor es que mi hermano nunca fue político, su visión era hacer cumplir las leyes y se destacó por ser un institucionalista, por respetar su profesión y ejercerla con dignidad”. Diana Thomson
Rosmit Mantilla: Enfermo de emergencia
“Mi hijo está preso desde el 2 de mayo del 2014, lo acusan de instigación pública, intimidación pública, obstaculización de vías, incendio de edificios públicos y privados, daños violentos y asociación para delinquir; 6 delitos que él no cometió y que lo han mantenido preso durante dos años y 6 meses (…) el caso, como el de todos los demás presos políticos de Venezuela, ha sufrido retrasos procesales, pruebas infundadas, testimonios de patriotas cooperantes que fueron pagados, entre otros vicios liderados por el fiscal José Luis Orta quien, de hecho, le reconoció a mi hijo, y a mí misma, que su caso era un montaje del Gobierno (…) a Rosmit lo declaró ‘preso de conciencia’ Amnistía Internacional porque él es diputado suplente del circuito 5 en el estado Táchira y activista LGBTI (…) Actualmente, aunque se había mantenido estable en términos de salud, necesita ser operado de emergencia por una pancreatitis, la juez autorizó la operación pero los efectivos del Sebin lo sacaron a la fuerza del Urológico San Román en Caracas (…)”. Ingrid de Díaz

José Luis Santamaría: Falso terrorista
“A mi hermano lo estaban siguiendo, eso es lo que puedo inferir luego de su aprehensión el pasado 24 de julio de 2014 (…) a él, a Efraín Ortega, a Araminta González y a Vasco Da Costa, los acusan de terroristas y de sembrar bombas en distintas partes de la ciudad de Caracas para incendiarla y generar caos (…) su nombre ha sido satanizado en programas como Zurda Conducta, Con el mazo dando, y en medios como la Iguana TV que se han encargado del amarillismo y la difamación de su persona (…) actualmente se encuentra recluido en el Rodeo 2 de Guatire, y, por supuesto, las condiciones en las que vive no son las mejores (…) ha presenciado 4 motines, no nos permiten llevarle mayor número de alimentos, las visitas son restringidas y, como en esa cárcel no permiten visitas masculinas, no ha podido ver a mi otro hermano, a quien estimaba mucho y tampoco a su único hijo que tiene 15 años de edad (…) su salud, aunque él se haya esmerado por mantenerse fuerte, se ha visto debilitada por la insalubridad que hay en esa cárcel (…) actualmente tiene problemas con su rodilla izquierda, problemas odontológicos, está presentando dolores de cabeza con mucha frecuencia, tuvo hepatitis, entre otras patologías que los jueces han autorizado para que las atiendan pero los efectivos hacen caso omiso”. Mónica Santamaría
Rolando Guevara: Padre en la distancia
“De los 127 presos políticos que hay en el país, 4 pertenecen a Chávez. Rolando, mi esposo, es uno de ellos. Él, en compañía de su hermano (Otoniel Guevara) y de su primo (Juan Guevara) fueron perseguidos por el presidente Chávez hasta que encontraron la forma de involucrarlos en un caso, secuestrarlos, torturarlos, privarlos de libertad y crear una jurisdicción especial para poder condenarlos (…) Desde el momento de su detención se le han violado todos sus derechos, no ha tenido la oportunidad de una defensa justa, de un debido proceso, ni nos han dado respuestas por el fraude procesal del que fue víctima (…) tampoco le han permitido velar por su salud, se ha visto afectado por problemas de tensión, obstrucción de las arterias coronarias y una hernia discal (…) actualmente tiene 56 años, lleva 12 años tras las rejas, y ha tenido que vivir la crianza de sus hijos, los momentos especiales, los logros y las alegrías a través de la distancia, por medio de fotos o con la llamada telefónica que se le permite a diario (…) pero eso no es lo ideal, no es humano; sin duda que esta situación nos ha cambiado la vida”. Jacqueline Sandoval
Luis Rafael Colmenares Pacheco: Ajeno a la política
“El suceso que nos cambió la vida, la aprehensión de mi hijo, fue el 11 de abril de 2015 en nuestra residencia (Santa Rosa, estado Aragua). A él se lo llevaron preso con el teniente retirado Luis Lugo Calderón y lo acusan de instigación a la rebelión militar porque un vecino de acá mismo, Roberto José Nieves Armas -mejor conocido por Patricia Poleo como El Sapo Cooperante de este caso- lo incriminó en el supuesto ‘Golpe azul’ (…) Él, es uno de los civiles detenidos en ese momento, un muchacho que nunca tuvo vínculo con las Fuerzas Armadas e, incluso, se manifestaba ajeno a la política (…) Actualmente, se encuentra recluido en Ramo Verde, ha sido víctima de torturas, le han colocado corriente y lo han amenazado con meterlo en la poceta para que hable, pero… ¿qué podría decir si nada sabe? (…) allí se encuentran hacinados, comparte celda con 13 personas y su salud se ha visto afectada por problemas de cistoceles, hidrocele y ahora un quiste que le está afectando la rodilla (…) su caso aún no ha sido concluido, se encuentra esperando la audiencia final, y la verdad, pese a todo lo que nos ha pasado, seguimos sin entender por qué lo involucraron con algo en lo que él no tiene nada que ver”. Zaida Pacheco
Jimmy Torres: Culpable a la fuerza
“Mi esposo es un militar retirado, él era sub-oficial de carrera y se convirtió en un preso político el 10 de julio del año 2014. Ese día, tras el intento de fotografiar una situación irregular entre estudiantes y policías a la altura del Cardenalito, fue arrestado, encarcelado y trasladado a Ramo Verde por supuestos ataques al centinela, violación a la zona de seguridad y de ofensa y menosprecio a las Fuerzas Armadas porque le sembraron pruebas falsas (…) Su caso se ha convertido en uno de los más emblemáticos porque el fiscal, Froilán José Páez Garrido, lo amenazó con nuestros hijos al momento de la audiencia de presentación y él, que además es muy paternal, tuvo que aceptar los cargos que se le imputaban siendo inocente (…) Actualmente, lleva dos años y medio recluido, le han negado todas las medidas sustitutivas que se han pedido, y su salud, que ya estaba un poco deteriorada, se ha ido debilitando cada vez más (…) a veces se deprime y no se le ha permitido una consulta efectiva; de hecho, la vez que lo llevaron al psicólogo, un militar armado estuvo presente durante toda la conversación con el especialista y así ¿quién puede comunicarse? (…) es difícil, la verdad (…) hemos tenido que aprender a vivir con esta situación”. Linda Torres