14 dic. 2016

Carta pública de Leocenis García: Los que hacen huelga en el Sebín son unos héroes olividados

Hay unos héroes desconocidos. Olvidados, no solamente por sus verdugos, que después de encerrarlos botaron la llave. Olvidaron sus nombres.
Están olvidados por quienes tienen la obligación moral, de recordarlos.
Ahora, estos presos que desde sus modestas trincheras, lucharon por cuanto creían, mueren en celdas lúgubres y frías.
Alguno de ellos, son importantes para engrosar listas que van de mano en mano, como bultos en pro de oscuros propósitos.
Quienes están haciendo una huelga de hambre en el Sebín son parte de estos presos. Ahí está Betty Grossi, con una complicación pulmonar que pudiera llevarla al sepulcro. Está Andrea González quien comparte prisión con su esposo. Esto bajo el siempre interesado testimonio de un patriota cooperante. Perversa figura de esta sociedad de soplones configurada por el Estado.
También está Vilca, Renzo, Gregori, “Guerrilla”, Jimmy, todos ellos rehenes. Vilma con boleta de excarcelación.
La noche que emprendieron su lucha, hubo confusas situaciones. Inmediatamente Lorent Saleh, el concejal García, y este servidor protestamos. Con toda responsabilidad, debo confesar que las autoridades se presentaron ante nosotros. No puedo dar fe de algunas cosas que señalan algunos voceros políticos, siempre con el altisonante parlante de quien quiere una foto, un titular.
Al margen de esto, la protesta de nuestros compañeros es producto de su soledad. Ellos héroes, han sido dejados solos, por una sociedad ocupada de vivir su día a día. Hay quienes dicen que una huelga de hambre es una locura. Esto puede ser verdad.
Pero, nuestros hermanos, aferrados a su causa como el Quijote, sin miedo a lo que pueda venir, incluso la muerte, están recurriendo a lo único que los hombres libres pueden hacer, cuando otros, intentan convertirlos en bestias de cargas, destinados a exculpar la ofensa de ser disidentes.
Su huelga es un no acepto. Es el grito herido de unos hombres y mujeres, opuestos al poder, y que resultaron sus víctimas. Pero, son, sobre todo, seres humanos, aman y esperan esta navidad.
No hay nada más valiente, no hay nada más liberal, que recurrir a la propia vida para luchar. Lo único que pertenece al hombre es su vida. Cuando el hombre es desnudado, cuando el hombre es despojado de todo, la única arma que le queda es él mismo.
Un hombre no vale por sus ideas simplemente, vale también por el coraje demostrado para defenderlas.
Cuando Mohamed, joven tunecino se prendió fuego después que la policía de Túnez en nombre del Estado le quitara sus ahorros, estaba como un Galileo Galilei, diciendo: “no acepto”. Es de esa rebelión de la que está llena cada cambio importante en la humanidad.
Me conmueve, esta huelga. Sobre todo porque ahí hay mujeres, a las que los hombres -si lo son realmente- deben tratar con protección y amor. No es el caso de las presas políticas a las que hombres del Estado y que tienen su poder condenan.
Lejos de los interesados matices que algunos le han dado. Ellos no luchan por un canal humanitario, ni elecciones. Ellos están luchando por su libertad. Porque aquél que no es capaz de luchar por su propia libertad, no puede luchar por la de nadie.
Cuando el reo no come, porque él es la presa. Cuando la protesta es su sed, cuando la huelga, es su hambre, cuando su queja es su vida, cuando su llanto es su lucha. Cuando esto es así, la sociedad está mal. Muy mal.
Cuando el reo no come, porque la justicia no encuentra. Cuando el reo no come porque la vida le encierra, cuando los presos son presas, cuando el verdugo no cede. Cuando ceden los llantos, cuando el reo no rinde, cuando de todos los sueños, de todos los tiempos, una luz cegadora les hace descansar, lleva en voces confusas del hambre: a los que luchan por su vida. Honor a los que luchan por su libertad.
Mi abrazo, a mis hermanos en huelga.
Leocenis García
Preso político desde el Sebín