10 feb. 2017

Una infamia carcelaria por Carlos Nieto Palma

Carlos Nieto PalmaDesde que era niño en mi casa me enseñaron que la honestidad es una de las más grandes virtudes de los seres humanos, entendía en mi niñez que la honestidad era no decir mentiras, no engañar a los demás y ayudar a los necesitados, ser honesto en las cosas que uno hacía y decía. Recuerdo que el padre Olaso, uno de mis grandes maestros, me decía que uno tenía que ser coherente con las cosas que pensaba, que decía y que hacía, él siempre decía que ese era el camino del bien.
Revisando el significado de una persona infame me fui al Diccionario de Real de la Academia Española de la Lengua y me dio dos significados: “1. adj. Que carece de honra, crédito y estimación. 2. adj. Muy malo y vil en su especie”. Esto lo hice porque después de escribir estas notas, unos cuantos me acusarían de violencia contra la mujer y tal vez termine en una cárcel como muchos inocentes lo están hoy en día.
A lo que hoy me voy a referir tiene que ver con una entrevista que le hizo el excelente periodista Gabriel López el pasado jueves 2 de febrero, a la viceministra de Formación Educativa y Asuntos Sociales del Ministerio para el Servicio Penitenciario, Marielys Valdez, donde entre otras cosas aseguró “que no existe un hacinamiento carcelario en Venezuela”, precisando que donde pudiese existir problemas es en los centros de reclusión policial que "no corresponden al Ministerio de los Servicios Penitenciarios". Del mismo modo, Valdez, durante el programa de Globovisión, Primera Página, aseveró que, en la actualidad carcelaria del país, "98% de los hechos violentos han sido reducidos en Venezuela". "Nosotros tenemos una población carcelaria de alrededor 51.000 personas y en disposición poseemos mucho más de 60.000 plazas, nosotros no tenemos hacinamiento", comunicó. Refiriéndose al tema de los líderes negativos que se presentan en las cárceles, Valdez afirmó que la ministra ha dicho que "no existen los pranes, porque todos los privados de libertad son exactamente iguales".
Más desfachatez, mentiras e irresponsabilidad es imposible escucharla y esta funcionaria, irresponsable y carente de ética, debería enterarse de algunas cosas que en su lugar de trabajo nadie le ha enseñado, y le voy a explicar unas cuantas que no conoce.
Es claro que el problema de hacinamiento en nuestros recintos carcelarios va completamente relacionado a la incapacidad del Estado venezolano a través del Ministerio Penitenciario de solucionar este grave problema con la construcción de nuevos recintos carcelarios, a pesar de los muchos ofrecimientos que se han hecho al respecto y que no han sido más que promesas incumplidas.
En estos momentos tenemos 100.000 presos, 45.000 en comisarías policiales y 55.000 en cárceles comunes, jamás tuvimos estas cifras en toda nuestra historia; decir que tenemos cupos de sobras en las cárceles no es más que ignorancia y deslastrarse de su responsabilidad peor aún burlarse de la colectividad con estos disparates.
Es necesario recordar que el Plan Nacional de Humanización Penitenciaria, presentado por el para entonces ministro de Interior y Justicia Tareck El Aissami, ahora vicepresidente, que antes de la creación del Ministerio para el Servicio Penitenciario era quien manejaba el tema carcelario, contemplaba en su ejecución que se debía desarrollar durante los años 2006 al 2011, la construcción de: 10 comunidades penitenciarias, 5 ampliaciones de cárceles existentes, 5 centros penitenciarios de producción socialista, y 5 centros de producción socialista de máxima seguridad para un total de 25 nuevas obras.
De estas 25 nuevas obras que contemplaba el plan, solo se realizaron la Comunidad Penitenciaria de Coro, inaugurada el 12/7/2008, el Centro Penitenciario Yare III, inaugurada el 6/8/2009, el Centro Penitenciario Femenino del Estado Nueva Esparta, inaugurada el 20/12/2009 y el Centro Penitenciario Agropecuario de Barcelona. De más está decir los miles de millones de bolívares que se aprobaron para la construcción de estos recintos que tan solo durante 2011 y 2012 el proyecto contó con un presupuesto de 2,32 millardos de bolívares, de lo cual el ministro de Interiores Tareck El Aissami dijo en esa oportunidad: “Es una cifra sin precedentes en la historia penitenciaria del país”, sin embargo, no se logró cumplir ni con 20% de lo contemplado y ofrecido.
Con la creación del Ministerio para el Servicio Penitenciario en julio de 2011, las promesas de construcción de nuevas cárceles continuaron, la titular de este despacho, Iris Varela, en entrevista concedida al periodista Eligio Rojas en el diario Últimas Noticias el 15/6/12 anunciaba que en el lapso de 2 años construiría 24 cárceles, promesa que hasta la fecha tampoco ha cumplido.
Desde la creación del Ministerio Penitenciario solo se han inaugurado 2 recintos carcelarios: la Comunidad Penitenciaria de Lara, llamada Fénix, que estaba en construcción desde la época del Plan Nacional de Humanización Penitenciaria y que estaba inconclusa al crearse el ministerio y la Cárcel 26 de Julio en el estado Guárico y que eran unos galpones que fueron expropiados a una empresa de alimentos y que sin reunir requisitos para albergar a privados de libertad la convirtieron en cárcel. Los otros espacios que se han hecho en la gestión de Iris Varela han sido pequeños espacios que forman parte de cárceles ya existentes y con una muy poca capacidad para las necesidades actuales.
Es importante destacar que en fecha 18 de octubre fue publicado en la Gaceta Oficial N° 40031, el Decreto N° 9228 mediante el cual el para entonces presidente de la República Hugo Chávez Frías decretó la emergencia en materia de infraestructura penitenciaria. De conformidad con el decreto, el Ministerio del Poder Popular para el Servicio Penitenciario y sus entes adscritos ejecutarán soluciones necesarias para la construcción, recuperación y optimización de los centros de procesados judiciales. Para esto tendrán como objetivos principales: 1. Poner en práctica el proyecto de construcción de los centros de procesados judiciales para el Sistema Penitenciario Venezolano en todas sus fases, que estará a cargo directo del despacho de la ministra del poder popular para el Servicio Penitenciario y del Fondo Nacional para Edificaciones Penitenciarias (Fonep). 2. Proceder a la construcción, rehabilitación y dotación de la infraestructura física de todos los centros de procesados y penados judiciales del país.
Lamentablemente, este decreto ha sido letra muerta y la construcción de nuevas cárceles siguen siendo una promesa incumplida por el Estado venezolano, paradójicamente sí se han cerrado varios recintos carcelarios como el Internado Judicial de Los Teques, la Casa de Reeducación y Trabajo Artesanal “La Planta” en Caracas, el Internado Judicial de Coro, la Cárcel de Sabaneta en el Zulia y, recientemente, la Cárcel de San Antonio en Nueva Esparta y la Penitenciaria General de Venezuela; en vez de tener más cupos los disminuimos.
Es claro que el cierre de recintos carcelarios sin tomar las previsiones necesarias, como el tener un sitio acondicionado adonde llevar a los reclusos del recinto clausurado, ha aumentado el hacinamiento en otros centros que ya se encontraban con una situación crítica de hacinamiento, aunado a los otros problemas que esto acarrea a los reclusos que aún están en proceso en centros de detención preventiva y son alejados del sitio de donde están sus juicios, o simplemente los problemas que ocasiona a los familiares trasladarse a sitios distantes para poder visitar a sus seres queridos encarcelados, además de vivir en condiciones infrahumanas.
Es grave la situación de hacinamiento en nuestras cárceles y centros de detención preventiva y la negligencia del gobierno en solucionar este problema, tenemos casi 400% de hacinamiento que hace imposible el control de las cárceles por los funcionarios encargados de su custodia.
Las mentiras y promesas continúan, la viceministra dijo una gigante, mientras el hacinamiento carcome las entrañas de las prisiones venezolanas y los centros de detención preventiva, ante la indiferencia de los responsables de garantizar el respeto a los derechos humanos dentro de los recintos carcelarios venezolanos.