30 may. 2017

Yon Goicoechea: "Espero recuperar mi libertad pronto, junto al resto de los venezolanos"


El Mundo.es.- Cuando, en 2016, el hispanovenezolano Yon Goicoechea y su familia regresaron de España a Venezuela, no imaginaron que sus vidas cambiarían drásticamente. Pasaron de vivir juntos en Rivas Vaciamadrid, de que sus hijos españoles -de 8 y 5 años de edad- sólo se ocuparan de estudiar en el colegio Luyfe Rivas, de que los esposos atendieran 'La Pastería', un restaurante ubicado en la calle madrileña de Fernán González; a vivir separados, a que sus hijos visitaran a su padre en los calabozos del servicio de Inteligencia venezolano y a que el padre se convirtiera en uno de los más de 303 presos políticos que, hasta este viernes, se contabilizaban en el país suramericano.

Diez años atrás, el 27 de mayo de 2007, el todavía estudiante de Derecho en la jesuita Universidad Católica Andrés Bello, se convirtió en uno de los líderes del recién nacido Movimiento Estudiantil. Encabezó la oleada de protestas que se desató entonces en Venezuela, después de que el ex presidente Hugo Chávezdecidiera no renovar la concesión a uno de los medios más críticos a su Gobierno:Radio Caracas Televisión. Ese mismo año, el movimiento de manos blancas que representó fue un factor fundamental en la derrota de la reforma constitucional, con la que entonces Chávez pretendía acumular poder.

Tras haberse retirado de la política unos años, para formarse en los Estados Unidos y en España, Goicoechea regresó a su país de nacimiento el 17 de junio de 2016. Dos meses después, días antes de una de las protestas de oposición más grandes que ha habido en Venezuela en los últimos años: la Toma de Caracas, del 1 de septiembre de 2016; Goicoechea fue detenido arbitrariamente en una de las principales autopistas de la capital. El diputado oficialista, Diosdado Cabello, dijo que supuestamente le encontraron "cordones detonantes" para explosivos. Human Rights Watch y Amnistía Internacional han exigido, sin éxito, su liberación.

Entre irregularidades y pese a tener una medida cautelar de libertad desde octubre del año pasado, Goicoechea cumple este lunes nueve meses en El Helicoide, sede del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin). En las dos horas diarias que dedica a la escritura contesta algunas preguntas que EL MUNDO le hace llegar a través de sus abogados. Y no es lo único que escribe. Según anunció a este diario, pronto pretende publicar un libro con un compendio de 20 temas de actualidad política, que ha seleccionado en compañía de una colega española.

Lo hace desde una celda de unos 12 metros cuadrados, sin entrada de luz ni ventilación natural, que comparte con otras tres personas, cuyas identidades quiso resguardar. En el cuarto hay dos literas de hierro, una mesa de plástico blanca y seis bancos del mismo material. Goicoechea tiene una pequeña cava y una maleta con ropa y artículos personales. Entre ellos están los dos libros que lee ahora: 'La biografía de Benjamin Franklin', escrita por Walter Isaakson; y 'Six Days of War', de Michael B. Oren.

¿En qué estado físico y mental se encuentra?
Estoy bien. El día que me detuvieron le pedí a Dios que me compensara con dos días más de vida, por cada día de prisión injusta. Ese día dejé de fumar y empecé a hacer ejercicios en mi celda. Gracias a mi familia me alimento bien. Lo único que empiezo a sentir es la pesadez de estar encerrado sin luz ni ventilación natural y los desórdenes en la rutina de sueño, porque el cuerpo no identifica cuándo es de noche o de día. Por otra parte, me he esforzado por mantener mi mente libre de trampas y la mayoría del tiempo lo logro. Leo, escribo, converso lo que puedo, escucho música cuando puedo y trato de no compadecerme recurrentemente y de no odiar demasiado. Creo que me ayuda el hecho de que yo no estoy preso por una trivialidad, sino que mi circunstancia es parte de una lucha de la que estoy orgulloso y a la que he dedicado mi vida. Eso me hace sentir que, pese a toda la asfixia y todo el temor, estoy cumpliendo con mi misión en la vida.

¿Ha cambiado algo en su encierro desde que inició esta nueva oleada de protestas en Venezuela?
Sí, me cambiaron de celda y ahora no puedo ver la luz de sol. Se han cancelado las visitas de mis familiares y abogados en varias oportunidades. Las salidas al sol (que usualmente son dos veces por semana, por espacio de una hora) se han reducido.

¿Qué es lo que más le afecta de estar preso?
Estar lejos de mis hijos y de mi mujer. Verlos sufrir. Sentir a Rosaura (esposa) tan angustiada. Quedarme paralizado viendo cómo se alejan mis niños lindos, de espaldas, por este pasillo cutre de rejas infinitas. Es como si a cada paso que dieran me desgarrara el cuerpo. Me quedo muy mal cuando marchan. Y me da miedo no saber si los podré criar o si me perderé toda su infancia, porque estos años no regresan. Sólo un pensamiento me atormenta a diario y es estar ausente en mi casa. Quizás algún día los pueda compensar o quizás aprendan a vivir con su dolor y a entender que estoy aquí por una causa justa.

Hace un mes, el PP reveló una información de una carta que envió a su vicesecretario de Comunicación, Pablo Casado, en la que usted denuncia torturas en El Helicoide. ¿Persisten pese a que lo hizo público?
Yo, salvo los tratos crueles, la desaparición forzosa, el aislamiento y la incomunicación de las primeras semanas, no he sido torturado. Sin embargo, como señalé en la carta, he tenido que presenciar torturas con una frecuencia de una vez por semana, aproximadamente. Ahora, en esta nueva celda, es mucho menos. He visto golpear, asfixiar con bolsas en la cabeza, electrificar e inmovilizar a detenidos. Tengo la triste experiencia de ver el grado de maldad al que puede llegar un ser humano por inconsciencia. Conmigo se cuidaban de golpear a los políticos abiertamente. No he visto a ningún político ser golpeado, aunque sí he visto las marcas y he escuchado los testimonios. En primera persona, he presenciado torturas de presos por delitos comunes.

En 2007, usted fue uno de los líderes del Movimiento Estudiantil que encabezó las protestas por el cierre de Radio Caracas Televisión. La situación de los medios ha empeorado en los últimos 10 años: han cerrado más medios, otros han sido comprados, otros están asfixiados y los demás se autocensuran por el peso de la ley y las amenazan. El sábado protestaron en las calles precisamente por la libertad de expresión. Esta vez no podrá acompañarlos, como hace 10 años.
El cierre de RCTV marcó un hito en el Gobierno de Chávez. A partir de entonces la autocensura operó masivamente y la mitad más humilde del país dejó de recibir mensajes de la oposición. Porque al no estar conectada a internet, ni tener el hábito de la lectura diaria de la prensa, sólo acceden a la televisión y la radio. El Gobierno se cuidó de mantener la existencia de medios privados, pero reservándose la prerrogativa de censurar contenidos, remover periodistas y bloquear a determinados actores políticos. De esta forma, en Venezuela hay espacios para decir que existen dificultades en los hospitales públicos, pero no para informar sobre los grandes casos de corrupción o sobre casos que puedan generar conmoción pública y desestabilizar el sistema. El modelo de control de los medios del chavismo es una obra inteligente y sofisticada. Y sería imposible de mantener si RCTV estuviera abierta, porque sus dueños y sus periodistas decidieron no callar.

A diferencia de hace 10 años, en las protestas que comenzaron en abril y aún persisten, el Movimiento Estudiantil no ha tenido un papel protagonista, mientras sí lo han tenido los jóvenes de la llamada Resistencia. ¿Por qué está sucediendo esto?
Los estudiantes de ahora son mejores y más valientes que nosotros. Pero ahora hay mucha más gente protestando. Cuando nosotros salimos a la calle, la oposición venezolana estaba pulverizada, políticamente en ruinas. También había más medios libres y tuvimos mucha más cobertura. Ahora los estudiantes coexisten con una oposición unida, fuerte y con mejor organización que entonces. Con portavoces más calificados y con mayor popularidad. Es lógico que destaquen menos, aun haciendo más. Pero para medir la calidad de estos jóvenes, no hay sino que mirar la entrega y la valentía con la que se enfrentan a la represión. Además, ahora ya no son sólo los universitarios, sino un verdadero ejército de jóvenes de barrio (zonas populares), chamos [chicos] pobres en dinero y ricos en dignidad, que enfrentan tanques con escudos de latón y que se han hecho inmunes al gas y al odio. Este movimiento es mucho más grande que aquel. Nuestro mayor rol en la historia de este país fue demostrar que es posible ganarle al chavismo y haber inspirado y despertado la pasión por lo público en los jóvenes detrás de nosotros, que nos exceden y nos superan.

¿Qué opina de la nueva sentencia del Tribunal Supremo de Justicia, que amenaza con prisión en caso de trancas en sus municipios a alcaldes de oposición, entre ellos su ex compañero del Movimiento Estudiantil, el alcalde de El Hatillo, David Smolansky?
No sufrirán ningún efecto. El TSJ pretende que los alcaldes le hagan el trabajo sucio al Gobierno, reprimiendo a la población y masacrando a los venezolanos. No hay ni el más mínimo riesgo de que alguien como mi hermanoDavid Smolansky, por ejemplo, traicione a sus electores de esa manera. No,nuestros alcaldes están del lado correcto de la historia y allí permanecerán, junto al pueblo, defendiendo la libertad.

En una carta que envió a la Asamblea Nacional venezolana este año dijo que uno de los precios que debían pagar los venezolanos por la justicia en su país era la renuncia a la venganza. ¿Qué hay de los escraches?
Renuncio a la venganza sin ninguna dificultad, porque mi prioridad es sentar las bases para una transición pacífica hacia la democracia. Yo prefiero mil veces aferrarme a las posibilidades de futuro que a los dolores del pasado. He sufrido tanto como el que más en este país y por eso tengo moral para decirlo. El chavismo perdió su oportunidad histórica porque en lugar de construir se ocupó en tratar de aniquilar al contrario. Nosotros no haremos lo mismo. La prioridad es erradicar la pobreza, dar seguridad a los venezolanos y constitucionalizar el país. De los delitos cometidos se ocupará la justicia, yo no perderé un solo minuto haciendo política por el retrovisor. No estoy de acuerdo con los escraches, porque aunque lo pudieran merecer, no creo en hacer justicia por mano propia. El chavismo maltrata a mis hijos y yo no haré lo mismo, porque a mí me dieron educación en mi casa.

Desde octubre de 2016 tiene boleta de excarcelación pero sigue, según sus propias palabras, secuestrado. Con esta nueva fase de lucha, ¿qué tan cerca o lejos ve su anhelada libertad?
Espero recuperar mi libertad pronto, junto al resto de los venezolanos.