20 jun. 2017

INFOGRAFÍA Y VIDEO| A Neomar Lander lo habría matado una bomba disparada por la PNB

“Una cosa es lo que digan allá afuera, y otra cosa es lo que hacemos aquí”, afirmó un experto del Cicpc, y seguidamente aseguró que el adolescente de 17 años de edad fue impactado por una bomba que emanaba calor, disparada a poca distancia por un funcionario policial
A casi tres semanas del asesinato del joven manifestante, patólogos, bomberos, funcionarios del Cicpc, expertos de la extinta PTJ y abogados analizan para Runrun.es las causas de la muerte. Descartan la versión oficial y esperan el resultado de la investigación realizada por el Ministerio Público
Unidad de Investigación
Runrun.es
Infografía: Juan Carlos Hernández
Video: Abrahan Moncada
Neomar Lander salió el miércoles 7 de junio a protestar contra el Gobierno de Nicolás Maduro con la esperanza de conseguir un mejor país. Viajó desde Guarenas a Caracas para marchar junto a su madre, su usual compañera en esta clase de eventos, y se reunió con el grupo de manifestantes con los que entabló amistad los últimos meses. Sin embargo, ese día Lander dejó a su mamá en Las Mercedes y partió a la avenida Libertador, en Chacao, con otros manifestantes. Lo siguiente que su madre supo fue que había muerto.
La marcha convocada por la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) para ese miércoles salía desde 15 puntos de Caracas. Ese día protestas en varios puntos de la ciudad fueron reprimidas. La movilización opositora que se dirigía al Consejo Nacional Electoral alcanzó la avenida Libertador cuando fue su turno de ser reprimida.
Lander se encontraba en Las Mercedes protestando en compañía de su madre y el grupo de manifestantes de la “La Resistencia”. Después de las 3:00 pm, el joven se fue con varias personas a la avenida Libertador de Chacao. Allí, él y los “escuderos” hacían frente a funcionarios de la Policía Nacional Bolivariana (PNB).
Infografía Muerte Neomar actual
A través de los videos captados desde un edificio y los relatos de algunos testigos se pudo conocer que Lander se ubicó, junto a otros manifestantes, en la calle que da acceso a la avenida Libertador por Chacao, en dirección este-oeste desde la avenida Francisco de Miranda. A pocos metros se encontraba un contingente de oficiales de la PNB en la parte alta, muy cerca del Centro Comercial Lido.
En uno de los videos se observa cuando el adolescente de 17 años de edad se separa del grupo y se va adentrando por la rampa hacia una especie de túnel que conduce a la Libertador. Allí se vé cuando lanza un fuego artificial que explota en el aire cerca de los funcionarios. El joven da vuelta en dirección este, para regresar con sus compañeros, pero en ese momento se escucha una detonación. Se puede ver a un funcionario de la PNB salir de formación, y queda oculto tras un árbol apuntando con su escopeta modelo M79 -desde la parte alta de la avenida Francisco de Miranda- hacia Neomar Lander, sin respetar la indicación de accionar su arma en un ángulo de 45 grados.
A los dos segundos se escucha una detonación, se observa un destello, se ve humo de lacrimógenas y luego aparece el cuerpo de Lander tendido en el asfalto boca abajo. Al fondo, tras una cortina de humo y a unos 10 metros del  joven, se observa una silueta que se mueve. Ese sería el funcionario que disparó en forma horizontal y de frente contra el joven una bomba que emana fuego, que impactó en el lado derecho del tórax de Neomar Lander causándole la muerte y quemaduras.


Al escuchar la segunda detonación, el grupo de espectadores que grababa lo que ocurría desde un edificio aledaño gritó: “lo mataron, lo mataron…”. Seguidamente, la cámara enfocó el cuerpo del joven tirado boca abajo en la calle, y luego fue recogido por dos de sus compañeros de “La Resistencia” que buscaron atención médica. Miembros de la Cruz Verde intentaron reanimarlo, ya que no tenía signos vitales y fue llevado a la Clínica Ávila, donde confirmaron su fallecimiento.
Lander participaba en las protestas desde abril, a pesar de vivir en Guarenas. Él se trasladaba a la ciudad cuando había protestas convocadas por la oposición, donde periodistas y fotógrafos lo inmortalizaron en imágenes con el rostro cubierto y pancartas con los colores de Venezuela. El joven de 17 años de acuerdo a allegados hacía un curso de bartender.
La protesta continuó luego de la muerte de Neomar. La represión también. El lugar donde dio su último respiro fue escenario de enfrentamientos. La azotea de la Dirección Ejecutiva de la Magistratura, ubicada en Chacao, fue tomada por hombres que disparaban contra los manifestantes, impidiendo incluso el acceso de la policía judicial y los medios de comunicación al sitio donde había muerto Neomar Lander, lo que impidió resguardar de inmediato el lugar donde cayó herido.
La polémica sobre qué y quién mató a Neomar Lander también continuó. Inmediatamente después de que el joven murió, funcionarios y dirigentes del oficialismo comenzaron a rea el supuesto fallecimiento del adolescente a consecuencia de la explosión de un mortero, que habría tenido en su poder.
Lo que vieron los patólogos
Las versiones oficiales sobre la muerte de Lander presuntamente con un explosivo de fabricación artesanal comenzaron a circular desde antes de que se tuviera el resultado de la autopsia del joven, sin pruebas, ni elementos que confirmaran esta información.
Mientras, los expertos del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) y del Ministerio Público se disputaban el derecho a realizar los exámenes forenses al cadáver en la Morgue de Bello Monte. Finalmente el cuerpo del joven habría sido evaluado por expertos de ambas instituciones, aunque la responsabilidad de presentar el resultado del examen quedó en manos del Cicpc.
“Nunca había visto una herida así”, aseguró asombrado un patólogo muy experimentado que presenció el procedimiento y que pidió no revelar su identidad. Descartó de plano que hubiera sido un mortero el objeto que causó la herida y la muerte de Neomar Lander. “Si hubiese sido un mortero el daño sería mucho mayor, hubiera comprometido o destrozado dedos, manos y hasta el cuello”.
Agregó que el cadáver presentaba “tatuajes de pólvora en la parte interna de los brazos, herida necrosada en el tórax producto de quemadura y aunque la herida era un poco irregular, no se compara con la que hubiera producido el estallido de un explosivo (como un mortero). No toco la cara”. Lander también tenía pequeñas quemaduras en parte de la pierna derecha, por lo que se presume que se agachó o dobló la pierna para protegerse al ver venir el proyectil.
En entrevistas concedidas a distintos medios de comunicación, Antonieta de Dominicis, vicepresidenta de la Sociedad Venezolana de Medicina Forense y ex jefa de Anatomía Patológica de la División de Medicina Legal del Cicpc, ofreció su opinión con base a la herida que presentaba Neomar Lander. “La fractura de los arcos costales puede haber producido perforación a nivel del pulmón derecho, el cual va a sangrar y pudo haber producido un hematórax…”, dijo a Efecto Cocuyo.
Otras patólogas que pudieron revisar el cadáver coinciden en que la lesión que presentaba Lander no pudo ser ocasionada por un mortero, y aunque no se atrevieron a asegurar que se tratara de una bomba lacrimógena, no dudaron en afirmar que el joven fue impactado por un objeto contundente.
Expertos en homicidios y balística responden sin dudar
Funcionarios expertos en homicidios y balística del Cicpc también fueron consultados por RunRun.es. Aunque pidieron no revelar su identidad, no titubearon al referirse al homicidio: “Lo mató el impacto de un objeto contundente o proyectil disparado a corta distancia por uno de los policías. Para mí fue una bomba lacrimógena, de eso no tengo dudas. Y digo proyectil, porque el término define a un objeto que se proyecta o se lanza con fuerza con un arma de fuego”, aseguró uno de los especialistas. Otro de sus colegas coincide en que se trató de un objeto contundente disparado por un funcionario policial, pero considera la posibilidad de que pudiera tratarse de una bomba aturdidora.
Ambos descartan completamente la versión oficial de la muerte por explosión de un mortero y sobre esa teoría defendieron el trabajo criminalístico y científico que hacen los investigadores dentro del Cicpc: “Una cosa es lo que digan allá afuera, y otra cosa es lo que hacemos aquí. A ese muchacho lo mató el impacto de una bomba”, confirmó y continuó con la explicación técnica del hecho.
El comisario Luis Godoy, quien fue jefe de la División contra Homicidios de la antigua Policía Técnica Judicial, con más de 20 años de experiencia, aseguró con base en los videos y testimonios que existe 90% de probabilidad de que una bomba lacrimógena fuese la causante de la muerte del menor de edad.
El comisario planteó que la fuerza con que salió disparada la bomba lacrimógena perforó el pecho de Lander, justo en el momento en que se accionó el artefacto para que saliera el gas lacrimógeno contenido. Por el aspecto de la lesión no se trataría de una explosión, sino de una lesión presumiblemente ocurrida por una llamarada que parece provenir desde dentro de la piel, posiblemente ocasionada por la deflagración de la pólvora de la lacrimógena, señaló Godoy.
Coincide con el análisis de Cristian Fuentes, quien fue bombero por más de 5 años y es experto en seguridad. “Lo que creo que ocurrió fue el impacto directo con una bomba y la deflagración (quema de la pólvora) se generó directamente sobre la piel. Es como si tuvieras un chorro de fuego, algo similar a un volcán, que lo prendes y salen fuegos artificiales hacia arriba. Agarra ese volcán y pégatelo al cuerpo, te va a generar una quemadura desde adentro hacia afuera. Algo así fue lo que le sucedió al muchacho. ¿Qué le pegó? no sé. Pudo ser una bomba de aturdimiento, de esas que llaman flashbang, que ocasiona un impacto de sonido fuerte y genera gran cantidad de luz por una quema exagerada de la cantidad de pólvora y los elementos químicos que tiene. Y esto le impactó justo en el pecho”.
El comisario Mario Del Giudice también formó parte de la extinta PTJ, ha escrito varios libros de criminalística y es experto en armamento y balística, explicó que dependiendo de la evidencia que se colectó y que quedó en el lugar del hecho se puede precisar cuál fue el proyectil que mató a Neomar Lander. Pero para eso es necesario un manejo adecuado de las evidencias.
“En este caso fue una bomba lacrimógena, posiblemente trifásica, con una función muy distinta, con una mecha que tiene pólvora, eso se llama deflagración y va echando candela. Como esa bomba no se hizo para ser disparada a corta distancia, no explotó, impactó. Y en la medida que fue deflagrando la pólvora iba echando humo, pero no completamente”, explicó el comisario, que también es profesor de postgrado.
Godoy recalcó que en la lesión de Lander, observada a través de una fotografía difundida por redes sociales, se nota una marca oscura de forma semicircular que pudiese ser el cartucho de pólvora que penetró en el pecho del joven. Una captura de los objetos encontrados en la escena del suceso muestran una bomba lacrimógena con sangre seca en su interior.
“El tuvo la mala suerte de que a parte del impacto fuerte que le pudo haber ocasionado la muerte, la bomba deflagró exactamente al momento del contacto en el pecho”, dijo el comisario Luis Godoy, quien destacó que otro elemento a considerar al evaluar la lesión era la contextura física de Lander, quien era bastante delgado.
Las bombas lacrimógenas, cuyo cartucho mide 40mm de diámetro, son disparadas desde una escopeta modelo M79 con una velocidad entre 70 y 80 metros por segundo, alcanzando distancias entre 350 y 450 metros. Godoy explica que la pólvora de la bomba empieza a quemarse apenas deja el cañón, y en segundos puede alcanzar altas temperaturas capaces de dejar quemaduras. “Esa es la quemadura que existe en el pecho”.
NeomarLander
“Las quemaduras por fuegos artificiales no se presentan de esa manera”
Cristian Fuentes atendió centenares de casos de personas con lesiones ocasionadas por fuegos artificiales, como morteros, en su carrera como bombero. Luego de revisar imágenes de la herida sufrida por Neomar Lander explicó: “Las quemaduras con fuegos artificiales no se presentan de esa manera. En primer lugar, porque de una detonación cerca del cuerpo siempre va a generar una explosión y esa explosión va a tener un levantamiento de la piel, y un desprendimiento de la piel de manera rasgada. Además de avulsión de los miembros, en el caso de la mano, es decir se te arrancan o desprenden los dedos por la fuerza de la detonación”.
El comisario Godoy, ex jefe de homicidios de la PTJ, coincide en que si la lesión hubiera sido ocasionada por la explosión de un mortero, Lander presentaría mutilaciones en las manos y perforaciones mayores en el tórax y el rostro. Destacó igualmente que en el video no se observa ningún tipo de humo blanco cerca del cuerpo de Lander, el que habría quedado producto de la detonación del presunto explosivo.
Añadió que la lesión de Lander presenta bordes definidos y su figura es circular, en lugar de poseer los bordes indefinidos y forma irregular como sucede con las heridas producidas por explosiones de artefactos caseros o morteros.
Mientras que Del Giudice precisó que la magnitud de la herida presentada por Lander está relacionada con corta distancia a que fue disparado el proyectil.  “Si hubiese sido un mortero ahí hubiera quedado solo la correa y el pantalón”, dice exagerando un poco, para dar una idea gráfica de la magnitud del daño que puede causar un explosivo de ese tipo.
El ex bombero explicó la razón de algunas de las lesiones tenía Lander: “Las quemaduras en el brazo son heridas de defensa; él trató de poner el brazo para esquivar el trancazo y una posible esquirla del plástico de la bomba le pudo haber cercenado parte del dedo meñique”. Fuentes insistió en que si la víctima hubiese tenido un mortero se hubiese quedado sin mano y sin pecho.
Similar al caso Pernalete
El comisario Luis Godoy comparó el caso de Neomar Lander con el de Juan Pablo Pernalete, el joven que fue asesinado durante una protesta el 26 de abril por el impacto de una bomba lacrimógena disparada horizontalmente y a quemarropa por un funcionario de la GNB. “Es exactamente lo mismo que pasó con Pernalete. A ambos les fue disparada una bomba lacrimógena de manera horizontal por un funcionario de seguridad del Estado. Sin embargo, la bomba que impactó a Pernalete no explotó, y solo fue una contusión que partió la vértebra y esta perforó el pulmón”, afirmó.
“El pronunciamiento del Ministerio Publico debería ser igualito al del caso de Juan Pernalete”, asegura también el comisario Del Giudice, y advierte que las pruebas que se deben realizar en estos casos no son solo el protocolo de autopsia. Además debe haber inspecciones en el sito del hecho y se deben hacer experticias fisicoquímicas y biológicas, entre otras para determinar con certeza lo ocurrido.
Los consultados concluyen que Neomar Lander no fue víctima de una muerte accidental. “Si lo mató una bomba disparada por un PNB eso fue un homicidio calificado, por motivos innobles, pues el funcionario sabía que una bomba disparada a corta distancia y en forma directa se convierte en un objeto letal”, explicó el abogado Joel García, especializado en Derechos Humanos. En este caso la responsabilidad por el homicidio del adolescente recae sobre el funcionario que disparó, pero también sobre toda la cadena de mando de la PNB, incluyendo al director de este cuerpo de seguridad.